¿Realmente sabemos lo que comemos?


●   Por Redacción Imagen Semanal   ●  


Las grasas ingeridas pasan del estómago al intestino donde se disuelven a causa de la acción de los ácidos de las sales biliares liberadas por el hígado. Después, los enzimas segregados por el páncreas las descomponen formando ácidos grasos y glicerol, los cuales son capaces de pasar a través de las paredes intestinales. Allí se reagrupan en un conjunto de tres moléculas de ácido graso con una de glicerol para formar un triglicérido, sustancia que el organismo convierte en energía, Los mencionados triglicéridos, absorbidos por el sistema linfático, llegan a la corriente sanguínea, la cual, a su vez, junto con las proteínas y el colesterol, los va depositando en las células de todo el cuerpo.

 

Se sabe que productos tales como los embutidos son ricos en grasas, pero pocos conocen las cantidades de grasa que se añaden, por ejemplo, a los helados en forma de grasa. Los alimentos procesados, incluyendo las pizzas, las salchichas, las hamburguesas, las pastas y los pasteles resultan más sabrosos y llenan más cuando se les incorpora una determinada cantidad de grasa.

 

Deberíamos leer la etiqueta de todos estos productos y averiguar su contenido en grasa, especialmente en grasa saturada.

 

Grasas saturadas

Son sólidas a temperatura ambiente, su consumo excesivo eleva los niveles de “colesterol malo” en la sangre, significa que, el colesterol se adhiere a las paredes de las arterias en forma de depósitos de grasa, obstaculizando el flujo de sangre a órganos como: el corazón o el cerebro, ocasionando infartos.

 

Se encuentran en, productos lácteos enteros, carne, vísceras, huevo, manteca, aceite de coco y botanas industrializadas.

 

Grasas insaturadas

Son líquidas a temperatura ambiente, se les conoce como aceites. Son las más benéficas para el cuerpo humano porque disminuyen el riesgo de acumular “colesterol malo” en las arterias. Además, incrementan la producción de “colesterol bueno”.

 

Se encuentran en, aceites de semillas (girasol y maíz), frutas (aceituna y aguacate) y en frutos secos (cacahuate, almendra y nuez).

 

Las grasas saturadas no sólo causan daño al corazón, sino ahora, gracias a algunos estudios, se sabe que podrían estar asociadas con un fallo en la función cognitiva general, y la memoria en las mujeres, a largo plazo. Contrario a lo que ocurre a las grasas insaturadas que mejoran la memoria y la función cognitiva general.

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