El reloj del fin del mundo se acerca a la medianoche


Redacción Imagen Semanal  -  31 de Enero del 2018


El reloj del fin del mundo se acerca a la medianoche

 

La humanidad, se encuentra hoy más cerca del fin del mundo de lo que jamás hubiéramos podido imaginar hace unos años. Esto es lo que opinan los expertos del Boletín de Científicos Atómicos, quienes han decidido adelantar el minutero del Reloj del Apocalipsis medio minuto más hacia la medianoche, dejándolo a las 23.58 horas.

 

La posibilidad de alcanzar el apocalipsis es tan cierta ahora como lo fue a mediados de la década de los cincuenta, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética pusieron sobre la mesa su armamento nuclear.

 

Desde 1947, este grupo de científicos, compuesto por prestigiosos especialistas entre los que se encuentran 15 premios Nobel, mueve las manecillas de este reloj simbólico para advertir a la humanidad de los peligros que acechan a su propia existencia. En 1953, como ahora, el reloj se puso a dos minutos de la medianoche.

 

Llegar a las 0.00 horas significaría  el fin.

 

El panel culpa a "la espiral descendente de la retórica nuclear entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un" y advierte de que el mandatario estadounidense "debería abstenerse de una retórica provocativa con respecto a Corea del Norte, reconociendo la imposibilidad de predecir sus reacciones".

 

Las relaciones de EE UU con Rusia y la gestión de Trump del acuerdo con Irán en el apartado atómico han contado también notablemente. "El fracaso de los líderes mundiales para abordar las mayores amenazas para el futuro de la humanidad es lamentable, pero ese fracaso puede revertirse", justificó el panel, que también apuntó a "la amenaza planteada por el uso indebido de la tecnología de la información" y "la vulnerabilidad de las democracias a la desinformación".

 

En 1991, con el final de la Guerra Fría, se alcanzó la mejor hora, 17 minutos antes de las 0:00 horas. Pero desde 2010 no hemos dejado de acercarnos a la medianoche en el Doomsday Clock.

 

El año pasado, el panel tomó la peculiar decisión de adelantar por primera vez tan solo 30 segundos el reloj apenas días después de la toma de posesión de Trump, dejándolo a las 23:57:30. "Nunca antes el Boletín había decidido adelantar el reloj debido a las declaraciones de una sola persona.

 

Pero cuando esa persona es el nuevo presidente de EE UU, sus palabras importan", afirmaron en ese entonces los científicos en referencia a la verborrea de Trump.

 

Además del riesgo del inicio de una guerra nuclear, el calentamiento global también ha sido otro factor decisivo para el panel. El año pasado fue el más caluroso de los registros históricos, y lo fue por tercer año consecutivo.

 

2015, 2016 y 2017 han sido los años más calurosos desde que hay registros y 17 de los 18 años más cálidos han sido registrados durante este siglo.

 

Otro tema en que Estados Unidos tiene un peso decisivo, "La administración Trump, que incluye negacionistas del clima reconocidos en altos cargos (...) ha anunciado su plan de retirarse del Acuerdo de París. En su afán por desmantelar una política climática y energética racional, ha ignorado los hechos científicos y los análisis económicos bien fundamentados", señala el panel.

 

El Boletín fue fundado por un grupo de científicos estadounidenses implicados en el Proyecto Manhattan que desarrolló las primeras armas nucleares del mundo durante la Segunda Guerra Mundial.

 

En 1947 lanzaron esta idea del Reloj del Juicio Final o Doomsday Clock como es conocido en inglés, para divulgar el peligro que las guerras nucleares planteaban para la humanidad.

 

Hoy el Boletín es una organización independiente sin fines de lucro dirigida por algunos de los científicos más eminentes del mundo, que incluye a 15 premios Nobel en su panel.

 

En su primera edición, las manecillas se situaron a 7 minutos de la medianoche. En 1995, a 14 minutos. En 2007 se empezó a considerar el cambio climático entre sus preocupaciones para el futuro de la humanidad, a las que ahora se suman también factores como la ciberguerra y el bioterrorismo.

 

Fuente: El País